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Barcelonés con una raíz en Salamanca y la otra en el Baix Camp. Informático de profesión, aficionado a demasiadas cosas y en definitiva, un almacén de información inútil. En BUP la profesora de inglés tuvo la idea de que jugáramos al Trivial en clase y acabé convertido en comodín para que ningún equipo tuviera ventaja con mi presencia. Mi tótem es el tapir andino.

BLACK BUCK UNO: El bombardeo más largo de la RAF

En la primavera de 1982 el Líder de Escuadrón John Reeve y el Teniente Martin…

Serbia llamando al mundo: la historia de la emisora B92

En 1989 en Belgrado todo parecía posible y  todo se iba a arreglar. La felicidad…

SOLDADO, POETA, CAMINANTE, PADRE, ESPOSO (y III): La vida y la obra de Edward Thomas

Un 20 de enero de 1961 un anciano Robert Frost subía al estrado para leer…

POR LOS QUE SE DESVANECEN

Hace exactamente cien años, el 11 de noviembre de 1918 a las 11:00 entraba en…

SOLDADO, POETA, CAMINANTE, PADRE, ESPOSO (II): La vida y la obra de Edward Thomas

Estaba avergonzado de mi vida y ahora dedicaba todo mi tiempo libre y mi dinero…

SOLDADO, POETA, CAMINANTE, PADRE, ESPOSO (I): La vida y la obra de Edward Thomas

Las imágenes evocadas son fascinantes. No es una mera descripción, es toda una experiencia sensitiva que nos permite oír, oler y tocar el paisaje. No es un paisaje como mero lugar, es un paisaje según lo vivido y lo meditado por el caminante que lo ha recorrido.

Un río en Noruega

Nadie quería hablar demasiado del tema, sabiendo que Mama Karasjok fue la excepción a la regla y que decenas de noruegos trabajaron como guardias en el campo y fueron a veces más brutales que los nazis, como queriendo demostrar algo a sus amos.

Una mujer ahorcada: la historia de Ferida Osmanovic

«Una mujer de Srebrenica se ahorcó en el bosque junto al campo de refugiados en el que se encontraba». Pasarían semanas hasta que supiéramos toda la dimensión del horror desatado en aquella ciudad.

Héroes de Gorazde: los Royal Welch Fusiliers en Bosnia

Era necesario enviar cascos azules a las zonas seguras, pero a pesar de las buenas palabras iniciales, ningún país estaba muy dispuesto a dejar tropas suyas en una zona totalmente cercada.

Un hospital en Vukovar

Con unos 7000 proyectiles al día, la gente de Vukovar hizo lo que pudo para sobrevivir en sótanos. No había lugar seguro y, por supuesto, el hospital fue también un objetivo constante de ataques.